¡Buenos días a todos los lectores!
Os dejo por último mi reflexión personal sobre las prácticas de este curso.
Un saludo y os deseo un buen comienzo de semana.
MI REFLEXIÓN PERSONAL
De
pronto entras con un poco de miedo en un aula en el que te resulta todo
desconocido, caras de niños asustados que no saben a donde mirarte, canciones
que no sabes cantar y que todos te miran esperando que de tu boca salga la
melodía de ellas, en definitiva, veinticinco personitas que te parecen todos
iguales porque no les conoces y porque sus nombres no te traen todavía ningún
recuerdo.
Es
cuando empieza la experiencia de aprender nuevas canciones, nuevos nombres y
nuevas características de los que terminarán siendo tus niños.
Poco a poco ellos se van aprendiendo tu nombre y empiezan a contarte sus "grandes" problemas, sus fines de semana en la asamblea con todo "lujo" de detalles, empiezan a decir cosas que te hacen reír durante largos minutos, te preguntan cosas que muchas veces no sabes ni cómo responder porque piensas que no lo entenderán, aunque acabarás comprendiendo que son más inteligentes de los que muchos piensan, empiezas a dar significado a sus nombres, a cogerles cariño y a darles todo tu amor. Ellos también te lo dan "todo" sin esperar nada a cambio, tan solo una pequeña sonrisa en tu rostro que les haga un poco más felices, y también comienzas a conocer sus vidas y comprendes que muchas veces te "quejas de vicio", porque ellos te enseñan la forma tan fácil y sencilla de vivir la vida, que es siendo feliz, y ellos te ayudarán a serlo.
Poco a poco ellos se van aprendiendo tu nombre y empiezan a contarte sus "grandes" problemas, sus fines de semana en la asamblea con todo "lujo" de detalles, empiezan a decir cosas que te hacen reír durante largos minutos, te preguntan cosas que muchas veces no sabes ni cómo responder porque piensas que no lo entenderán, aunque acabarás comprendiendo que son más inteligentes de los que muchos piensan, empiezas a dar significado a sus nombres, a cogerles cariño y a darles todo tu amor. Ellos también te lo dan "todo" sin esperar nada a cambio, tan solo una pequeña sonrisa en tu rostro que les haga un poco más felices, y también comienzas a conocer sus vidas y comprendes que muchas veces te "quejas de vicio", porque ellos te enseñan la forma tan fácil y sencilla de vivir la vida, que es siendo feliz, y ellos te ayudarán a serlo.
Aprendes
con ellos, incluso más de lo que tu crees que les has enseñado...Pasan los días
como segundos y poco a poco ves que tu experiencia con ellos se irán
terminando, por ello exprimes cada momento, ya no quieres que lleguen los fines
de semana, incluso piensas que tú deberías pagar por este trabajo, porque es
algo tan satisfactorio y tan grande que las palabras se quedan cortas para
describirlo.
Piensas
que la gente no esta demasiado cuerda cuando dice yo no sé cómo podéis con
ellos, pero para lo que para unos es "aguantar" a esos pequeños, para
ti es disfrutar de la vida junto a ellos.
El
último día se hace demasiado nostálgico y quieres que el tiempo se detenga,
porque sabes que aunque puedas volver algún día ya no serán aquellas cinco
horas que se pasaban como cinco segundos. Y cuando se va acercando la hora de
irte, escuchas en sus vocecitas un te echaremos de menos, no te vayas y tus
ojos se empiezan a poner brillantes...Y ellos sabe lo que deben hacer, por ello
vienen a donde ti y te besan y abrazan y te dicen un "te quiero", y
te regalan su gran esfuerzo de un precioso dibujo.
Ellos son los "culpables" de que tú ames
tanto tu profesión, y a partir de ese momento ellos han sido tus niños y cada
nombre ya tiene un gran significado.
Me gusta mucho como te ha quedado la reflexión personal :)
ResponderEliminarPatricia me ha encantado tu reflexión personal por que yo también me he visto muy identificada con ella, sobretodo destacaría la frase que has dicho de aprender con ellos incluso mas de lo que tu creer que les has enseñado.
ResponderEliminarTu relexión me ha hecho volver a pensar en lo orgullosa que me siento de haber encontrado mi sitio (futuro profesional) entre los niños, gracias por esta gran reflexión Patricia.
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